En busca de la identidad perdida...
Uno de los temas más importantes sobre los que se han escrito a lo largo de la historia de la literatura es el viaje. Muchos son los autores que han creado personajes que debían llevar a cabo en algún momento de su vida un viaje, físico e interior, para alcanzar una meta personal o para conseguir descubrir su verdadera identidad. Ejemplos paradigmáticos de esto son la Odisea de Homero, La Divina Comedia de Dante, El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, Uno, ninguno y cien mil de Luigi Pirandello, El principito de Antoine de Saint-Exupéry, por citar algunos.
A principios del siglo XX, Thomas Mann ; Premio Nobel de Literatura en el año 1929 escribe la obra Tonio Kröger cuyo protagonista debe realizar un viaje en busca de su propia identidad. Ya con el propio nombre (que da título a la obra) del personaje se vislumbra el convulso antagonismo que gira en torno a la identidad de éste. El autor ha querido que el apellido responda a la familia de su padre, comerciantes burgueses del norte de Alemania que viven centrados en el dinero y en el trabajo; al contrario que el nombre, Tonio, que se lo debe a su madre, de origen meridional mediterráneo y que le da a su persona un tinte artístico.El problema viene dado por ese carácter bipolar que le hace no sentirse a gusto en su ciudad natal, ni le ayuda a establecer una relación ni una comunicación con el resto de las personas. Por ello, decide emprender un viaje donde realizará su vocación de poeta, pero tampoco se siente realizado. Retorna a su ciudad pero las cosas han cambiado...
En esta obra escrita en primera persona, que simboliza en constante conflicto que Thomas Mann sufrió a lo largo de su vida entre el arte y la vida, se pone de manifiesto la idea de que el retorno a casa tras el viaje no es posible pues el protagonista vuelve a su hogar sin aclarar el problema de su identidad. El protagonista parece vagar como el judío errante sin saber quién es y dónde esta su hogar.
Esta hitoria también fue llevada a la gran pantalla por el director Rolf Thiele en el año 1964.
Sin embargo, seguro que es mucho más conocida la obra Muerte en Venecia de 1913, también escrita por Mann, que fue llevada al cine en 1971 por el italiano Luchino Visconti, y en la que también el protagonista debe realizar un viaje a la ciudad italiana donde le espera un trágico final.
Elena

¿ysiestaveztequedaras? dijo
Tomo nota de la recomendación. Mencionas la divina comedia q si me gustó y el corazón de las tinieblas que para nada, auqnue películas inspiradas en él como apocalypsis now si me convencieron
Tampoco he leído Muerte en Venecia aunque si he disfrutado de la novela
27 Abril 2006 | 10:00 PM