ULISES
Tras salir victorioso de la Guerra de Troya, Ulises permaneció vagando durante 10 años en los que tuvo que superar pruebas físicas y psicológicas antes de retornar a su amada Ítaca. Allí, le esperaba su fiel esposa Penélope (dedicada a tejer una manta de día y a destejerla de noche para guardarse de sus pretendientes) y su único hijo Telémaco.
En la Odisea; atribuida a Homero, se cuenta las aventuras por las que tuvo que pasar Ulises desde el final del conflicto troyano hasta su retorno a casa. El viaje aparece en esta obra como instrumento para la realización de la persona; en el que confluyen el deseo de volver a casa y la necesidad de superar una serie de pruebas para conseguirlo. El viaje adquiere su valor cuando el héroe llega a casa y es reconocido por su gente.
Son muchas las aventuras que tuvo que pasar Ulises: su encuentro con Circe; la hechicera que le retiene durante un año haciéndole olvidar la prosecución de su viaje, su encuentro con la ninfa Calipso; a la que llega como naúfrago y que también le retiene por siete años y solo le deja continuar el viaje por mandato de los dioses, el encuentro con Nausicaa que le permite terminar el trayecto, etc. Pero finalmente, Ulises llega a su casa, donde es reconocido por su fiel perro, un pastor, una criada, y, finalmente, por su hijo Telémaco y su esposa Penélope.
A lo largo de la historia, la figura de Ulises va a ser empleada para muchas obras literarias. A pesar de que su imagen durante la Edad Media es negativa (Dante en la Divina Comedia lo sitúa en el infierno), a partir del Renacimiento va a ser considerado por muchos como el paradigma del héroe europeo. Lo cierto es que su imagen va ligada a la concepción de que el personaje debe realizar un viaje para reafirmar su identidad como persona, pero durante los siglos posteriores este concepción irá cambiando. En el siglo XIX prevalece la idea de que Ulises debe estar continuamente buscando, de viaje, y que no retorne a casa; como en el Ulises de Tennyson de 1833 o en el Último viaje de Giovanni Pascoli de 1904 .
Sin embargo, el nuevo Ulises más conocido por el público creo que es el Ulises de James Joyce de 1922. El autor traslada a un Dublín contemporáneo la acción cotidiana de un personaje nada heroico que ha dismitificado la figura del héroe clásico que venció en la Guerra de Troya.
El mito también llegó a la gran pantalla. En 1905, Georges Mélyès realizó una de las primeras películas sobre Ulises: La isla de Calypso: Ulises y el gigante Polifemo; por citar algún ejemplo, pues se han hecho muchas películas sobre esta temática. Además, en 1981 se realizó una serie de dibujos animados para la televisión que unía personajes y argumentos de la Odisea con elementos de viajes espaciales de ciencia-ficción: Ulises 31.
De todas formas, a pesar de todas las versiones cinematográficas o de todas las novelas que se han escrito sobre la base de este personaje mitológico, yo os recomiendo que, a pesar de que os puede resultar un poco larga y pesada, si te gustan las aventuras, la época clásica y la mitología, puedes disfrutar de esta obra de Homero.
Elena

Cris dijo
Nunca pude terminarme esta historia en el colegio, pero las adaptaciones de cine me han gustado mucho y los dibujos animados eran muy cachondos! seguid escribiendo!!
Un beso
cris*
28 Abril 2006 | 08:32 PM